En últimos días he leído sobre la propuesta que el PRD ha puesto en la mesa sobre la despenalización del aborto, ya no sólo en el DF sino en todo el país. No conozco bien a bien está propuesta pero sí he escuchado algunos de sus argumentos. El principal ha sido el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo y el problema de salud que la clandestinidad del aborto implica.
Hoy en día la ley permite la interrupción del embarazo cuando esté en riesgo la salud de la madre, en casos de violación o malformación del producto. La reforma propone que cualquier mujer que quedara embarazada pudiera realizarse un aborto en los primeros 3 meses de gestación si dicho embarazo" afecta su proyecto de vida y desarrollo integral".
Hoy en día la ley permite la interrupción del embarazo cuando esté en riesgo la salud de la madre, en casos de violación o malformación del producto. La reforma propone que cualquier mujer que quedara embarazada pudiera realizarse un aborto en los primeros 3 meses de gestación si dicho embarazo" afecta su proyecto de vida y desarrollo integral".
Patricia Kelly, periodista que en una columna para el Universal, habla sobre “cómo no pensar en soluciones extremas cuando no me dan trabajo si estoy embarazada; porque en otros lugares no me aceptan sin la prueba de no gravidez; o cuando las niñas son corridas de sus escuelas si las ven embarazadas”. También hace referencia a cómo la sociedad sigue viendo a la mujer como la única responsable de ese problema, olvidando que no nos embarazamos solas, que requerimos de la participación de un varón al que tampoco se le pide hacerse responsable de cada uno de sus espermatozoides.
En la misma columna de Kelly aparecen las siguientes cifras:
· Se calcula que por año mueren en el país aproximadamente 100 mujeres por abortos inseguros
· Entre 2002 y 2006, la Secretaría de Salud del DF realizó 66 interrupciones legales del embarazo por violaciones y por razones de salud
· A escala nacional, 80% de las mujeres embarazadas no tenían deseos de procrear un hijo al momento de embarazarse
· Del total de embarazos no deseados, el 36% se presenta en mujeres menores de 20 años
· El número de abortos inducidos en México es estimativo, por ser clandestino, hay un subregistro. Las cifras confiables son de 102 mil según Conapo, y 553 mil 100 según el Instituto Alan Guttmacher
En el otro lado de la moneda tenemos las opiniones de los conservadores, defensores de la vida y de los religiosos. Un ejemplo de los argumentos de estos sectores los observamos en una opinión de Julian López Amozorrutia ( en el mismo periódico que Kelly) quien a parte de defender desde el punto religioso la concepción de la vida habla de cómo se nos ha llevado hasta este punto del debate en nuestro país:
“La claridad de la estrategia nos hace entender que se trata de un proyecto a largo plazo, de una verdadera pendiente, lo que algunos llaman el "plano inclinado". Todo inicia con retratar situaciones extremas, fuertemente provocadoras. Pero la mira se encuentra más lejos. Tratándose del aborto, se comienza enarbolando el "derecho" al mismo en los casos de violación o de anencefalia y se terminará justificándolo en los casos del embarazo en la "última escapada al antro". Se empieza hablando del cigoto antes de la implantación en el útero y se terminará permitiéndolo en los últimos meses del embarazo. El "derecho de la mujer de decidir sobre su cuerpo" se contrapone al derecho a la vida del ser indefenso que hay en ella. Y vence, aparentemente, la ley del más fuerte.”
Lo interesante que encontré es que director espiritual de un seminario, no se contenta con los argumentos éticos, sino que busca ir más allá llegando a las manifestaciones de otra índole y que hacen pensar a más de uno:
Por si las cuestiones éticas involucradas resultaran insuficientes, la aplicación práctica de las leyes propuestas demuestra su inoperatividad. ¿Realmente se pretende poner camas en hospitales a disposición de personas que deseen abortar, cuando conocemos la situación de los sistemas de salud pública, en los que es necesario retrasar intervenciones quirúrgicas urgentes por meses? ¿La prisa por "deshacerse del producto", que no puede esperar, hará que se favorezcan los recursos del Estado para operaciones que tienen como finalidad acabar con una vida, en vez de las que intentan salvarla? ¿Se pretende forzar a quienes han optado por servir a la sociedad luchando a favor de la vida a una práctica que contradice intrínsecamente la vocación médica? ¿Nuestros impuestos serán canalizados a tan innobles acciones?
Lo que más llama la atención en este argumento es la razonabilidad económica que se encuentra en él, porque tiene razón que nuestra mala recaudación de impuestos no bastará para hacer frente a este “problema de salud pública” y desviará recursos que otrora eran canalizados de manera diferente.
Sin embargo, había que cuestionarse sobre las ventajas que podría traer al bienestar de una sociedad, en algún lado leí sobre un estudio, documentado econométricamente, que encuentra una relación positiva entre la disminución de la delincuencia y la legalización del aborto. La razón se establece en que el nacimiento de un niño no deseado provoca que éste crezca sin una supervisión adecuada, generado conductas antisociales que se relacionan con delincuencia. Así el nacimiento sería una carga social que se solucionaría con la legalización del aborto. El argumento se expone mejor en las propias palabras de quien escribió el artículo:
Si esos delincuentes no llegan a nacer porque de hecho quienes justamente no los van a educar cuentan con los recursos para decidirse por un aborto, la sociedad tendría un desembolso único, el pago del legrado, un esfuerzo no menor para un mermado aparato de salud pública, pero el gasto se compensaría al no tener que invertir en una educación casi siempre truncada, en policías para perseguirlo y, en el improbable caso de que en este país de índices de impunidad mayores a 90% se le atrapara en prisiones para apartarlos de la sociedad a la que pretenden hacerle daño.
De esta manera el punto de vista económico salta sobre la mesa de la disputa. Por un lado, el uso de los recursos públicos que la legalización implicaría y por el otro el posible beneficio social que generaría. Podríamos agregar al punto en contra, que el aborto implica una disminución en los nacimientos que finalmente formaran parte de la población económicamente activa, por lo que además del envejecimiento de la población y la menor tasa de natalidad por métodos anticonceptivos, tendríamos que agregar una disminución extra y por lo tanto una mayor carga futura para los mexicanos a los que sí les sea permitido nacer. Además de que entre todos esos posibles bebes con perfil de futuros delincuentes podría escaparse alguno cuyo talento hubiera cambiado el rumbo de nuestras vidas.
Con estos argumentos, añadidos a los éticos, científicos, religiosos, y de todas las demás índoles que no recuerdo, debe tomarse una decisión que nos afecta a todos de alguna manera.
Mi opinión
Cuando inicié a escribir esto tenía fija la idea de defender mi postura a favor de dar una oportunidad de vida a todo ser concebido. Pero para hacerlo de manera correcta me era necesario conocer a fondo los argumentos expuestos por ambas partes. Confieso que cuando fui investigando y leí sobre los puntos expresados por aquellos que están por el derecho de abortar dudé seriamente sobre mi postura. Me puse en el lugar de esas mujeres que se embarazan en el inició de sus carreras y la manera en que esto cambiaría sus vidas, en las mujeres pobres llenas de hijos a los cuales muy a penas pueden alimentar, en las mujeres violadas, en las madres que saben que sus hijos nacerán sólo para sufrir. Y en verdad me pongo en su lugar y pienso que si tuviera un hijo en este momento de mi vida, sería una verdadera desgracia.
Y mi cabeza se llenó de ideas y mi corazón vivió una auténtica tribulación intentando fijar su postura. Finalmente entendí que nunca cambiaría, porque al final siempre vienen a mi mente las imágenes de los abortos, como el bebe se aferra a la vida hasta el momento de la succión, y ese video que vi en la preparatoria fijó mi pensamiento para siempre (si ese era el objetivo realmente lo logró).
No estoy de acuerdo en que una vida sea desechada por causa de irresponsabilidades, porque creo si para mi embarazarme a mi edad es una fatalidad, como lo es para muchas otras, debo tomar las actitudes y precauciones para evitarlo y así deben hacerlo las demás. El aborto no es un método anticonceptivo, si se queda embarazada por algún error cometido, la responsabilidad debe ser asumida. Todos debemos ser responsables por nuestros actos.
No creo en el argumento de legalizarlo y que cada quién decida si aborta o no según sus creencias, el famoso “si no te gusta, no lo hagas”. No creo en eso porque entonces podríamos extrapolar este argumento a todos los crímenes del mundo, permitamos matar libremente, “si no te gusta, no lo hagas”, entonces los que crean que matar no está bien, no lo harán. Eso nos deja a la deriva, por lo cual las reglas son necesarias, nadie puede asesinar a otro ser humano por libre voluntad y sólo para evitar tomar responsabilidad de sus actos.
Pese a todo me he dado cuenta que mi defensa de la vida no es tal, más bien defiendo la responsabilidad porque la verdad no estoy en contra de que se permita el aborto en caso de violaciones o de malformaciones, creo que yo no lo haría pero no juzgaría a las mujeres que lo hicieran.
Ahora veremos que pasa, pero ya he fijado mi postura y creo que todos debemos hacerlo. Las mujeres somos quienes debemos llevar la voz en esto porque finalmente somos nosotras quienes tenemos la decisión. Las leyes deben ir contra aquéllos hombres irresponsables y ser menos injustas con nosotras. Dios dirá.