miércoles, 28 de febrero de 2007

No hay vocación, sólo decisión

"En los últimos tiempos y apoyadas por el movimiento feminista, la mujeres han adquirido una mejor posición...Sin embargo, también es notorio que las mujeres hemos abusado de este movimiento, un ejemplo es el rol de cada uno de los miembros de una pareja. Desde mi punto de vista las mujeres han trasladado, la lucha por sus derechos al matrimonio. Por tal motivo, el surgimiento de mi pregunta: ¿ser esposa será un vocación?" por Rubí Gurrola.
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En respuesta al escrito de mi buena amiga y colega,Rubí (que pueden consultar en la liga de Opinión Rubí), me permito dar mi punto de vista sobre el asunto del papel de la mujer y el cambio de roles que ha tenido en los último años.

Confieso que yo era del tipo feminista, que pugnaba porque hombres y mujeres fueran iguales, criticaba a las que decidían dedicarse al hogar y cuidar a los hijos. Sin embargo; hoy, después de haber atravesado varias experiencias propias y ajenas y haberme incorporado al mercado laboral debo decir que mi forma de pensar ha cambiado sustancialmente.

Hoy sé que hombres y mujeres no somos iguales, cada género posee características físicas y de carácter que son útiles en ciertas actividades. La igualdad por la que muchas han luchado y por la que aún luchamos es la igualdad de oportunidades, la opción de poder elegir libremente, no de ser iguales. Critico con fervor a aquellas que han desvirtuado la lucha de muchas mujeres que nos regalaron el privilegio del que ahora gozamos, aquéllas que se creen iguales a los hombres y por ello adoptan las peores características del género, me refiero a las borrachas, drogadictas, las mujeres cuyo lenguaje ha imitado lo más bajo del mundo varonil, pero este es tema de otro escrito.

En fin, con nuestra entrada al mercado laboral hemos tenido que cambiar algunos aspectos de la vida por otros. Pero como mencioné antes, hemos ganado la libertad de elegir. Una puede decidir casarse y dedicarse al hogar o trabajar y buscar un equilibrio. Ambas son respetables, lo invaluable es que podemos elegir qué hacer.

En este momento pienso que es prácticamente imposible coordinar una carrera exitosa con una familia igualmente exitosa, la mujer que lo haya logrado sin duda merece todos mis respetos (aclaro que cuando hablo de éxito es bajo mis estándares personales que puede diferir de lo que otros consideren exitoso). Y digo esto porque me parece prácticamente imposible que una mujer que tenga un trabajo de 8am a 8pm (que es la mayoría de los horarios para personas con altas responsabilidades), pueda darse buen tiempo para atender a los hijos, y aunque, gracias al cielo, existen buenas instituciones en las que una paga y se encargan de todo, el tiempo no dedicado a los hijos sin duda es irrecuperable, en mi trabajo y en mi familia soy testigo de estas situaciones.

En cuanto del rol de la mujer en la pareja, también ha cambiado. Respecto a esto, estoy totalmente en desacuerdo con Rubi cuando dice que, estamos “malinterpretando la idea de igualdad de derechos y obligaciones”, refiriendo al hecho de que muchas declinamos conservar ciertas responsabilidades de antaño. En mi opinión, esos derechos y obligaciones, como el que la mujer cocine y se encargue del hogar, fueron definidos en otra época y bajo otras características. No dudo que haya muchas que consideren un placer cocinarle a su marido todos los días, pero hay otras mujeres (como yo!!!), que no consideramos un placer llegar a cocinar, ni siquiera para nosotras mismas, después de haber trabajado 12 horas, y tampoco creo que sea nuestra obligación hacerlo. Si a algunas les agrada cocinar y ser las encargadas de todo en la casa, pues que bueno por ellas, se le respeta; pero de igual manera debe respetarse el derecho de aquéllas que no lo hacemos y pedimos el auxilio de la pareja, por que eso es “una pareja”, ambos comparten derechos y obligaciones. Antes la mujer se quedaba en la casa y su responsabilidad era cuidarla mientras la obligación del marido era salir y conseguir los recursos para el sustento, hoy en día, ambos trabajan y son responsables del sustento y de la misma manera, ambos deben ser responsables del mantenimiento del hogar.

En definitiva, me parece muy difícil de cumplir que salgas a trabajar 12 horas, llegues a tu casa ansiosa de preparar una cena deliciosa para tu amoroso marido, que probablemente no recoja ni su plato (dado que es tu obligación) y después te quedes con la suficiente energía para limpiar la vivienda, planchar, lavar, y demás cosas. ¡Qué admirable vas a ser esa mujer y que esposa más perfecta cuando cumpla con esos “derechos y obligaciones” que otras malinterpretamos en nuestros ideales de igualdad!, de acuerdo a lo dicho por Rubí, toda una supermujer sin duda….una supermujer que yo no soy ni seré. Si algún día adopto un trabajo más cómodo, para tener el tiempo disponible para mi familia y mi casa será porque quiero hacerlo, porque lo he decidido y no porque piense que es una obligación que todas debemos cumplir…y sin duda algún día lo haré, pero no hoy.